Una de las escritoras más famosas (y millonarias) del planeta, J. K. Rowling ha tenido que solicitar la desestimación de una demanda que la acusaba de plagio, tachando este hecho como algo absurdo. Resulta que los herederos del escritor Adrian Jacobs, quien publicó “Las aventuras de Willy el Mago” en 1987, pretenden llevar a Rowling ante el Tribunal Supremo de Londres, así como a la editorial Bloomsbury por comercializar las historias del famoso Harry Potter, una novela que, afirman los demandantes, está copiada de manera considerable en algunas partes.
Es específicamente en la cuarta entrega del joven mago, “Harry Potter y el cáliz de fuego”, donde parecen existir las similitudes más acentuadas, en lo que al concurso de magia se refiere, así como la costumbre londinense de desplazarse en trenes. De todos es conocido el famoso “Expreso de Hogwarts” que parte puntualmente al comienzo de cada curso del andén 9 ¼ de la estación de Londres.
Así que, Rowling, que mantiene tenazmente que nunca tuvo la oportunidad de leer “Las aventuras de Willy el Mago”, y que ya está acostumbrada a recibir demandas de personas que pretenden hacerse (con mayor o menor legitimidad) con parte de su fortuna, ha decido recurrir esta demanda por considerarla una acto absurdo y sin ningún tipo de seriedad o validez.
