Cada 19 de Enero, desde 1949 (fecha en la que se cumplÃa un siglo de la muerte del escritor), un misterioso admirador tomó como costumbre llevar a la tumba del genio literario del misterio y el terror, Allan Poe, tres rosas rojas y media botella de coñac.
El pasado martes,  en el cementerio de Baltimore (Estados Unidos) numerosas personas se congregaron para ser testigos de este fiel admirador, que muy lejos de disminuir en su incondicionalidad y férrea costumbre para con el atormentado Poe, se esperaba como inminente. Pero no fue asÃ. Tras 60 años acudiendo en su peculiar homenaje a su cita con el escritor, este 2010 no se presentó allÃ, para desilusión de quienes allà se congregaron.
‘The Baltimore Sun’ publicó la estremecedora falta del admirador secreto a su cita anual y las personas que ven en esto una bonita y curiosa tradición quieren pensar que sea a causa de la gripe y no por otro motivo que no se pueda remediar.
Nunca pudo verse a la persona que allà acudÃa como cita ineludible, pero se sospecha de David Franks, de 61 años y poeta de profesión, ya que falleció hace dos semanas. Puede que el poeta maldito y universal ya no pueda celebrar su aniversario con sus tres rosas y su media botella de coñac, pero es ineludible que este genio ha hecho volar la imaginación y el misterio aún incluso después de su muerte. Cada quien, y en medida de lo que su amor a la literatura le merezca, seguiremos recordando al lúgubre señor de los cuervos en cada una de sus obras maestras literarias.Â
